VINOS TINTOS JÓVENES

Vino Tinto Joven

Los vinos tintos jóvenes son aquellos elaborados pensando en su consumo casi inmediato. Estos vinos, que en principio eran considerados vulgares y de poca calidad, han ido ganando popularidad en las últimas décadas. Este cambio es debido al desarrollo de las técnicas enológicas que permiten producir caldos equilibrados sin que la acción de las partes sólidas de la uva en la fermentación resulten más tarde demasiado bruscas en boca.

En España las cepas tintas utilizadas para los vinos jóvenes son, entre otras, de las variedades de Tempranillo, Mencía, Garnacha o Monastrell y entre las extranjeras destaca el uso de la Cabernet Suvignon, Merlot o Syrah.

En cuanto a sus características, los vinos tintos jóvenes son vinos que destacan por su color rojo intenso o violáceo. Son vinos con un estilo más fresco con aromas frutales y matices herbáceos, que reflejan la plenitud de sus sabores naturales gracias a la acción de los hollejos en su fermentación no eclipsados por la acción de la madera.

Un vino joven no debe consumirse después de los dos años de la cosecha reflejada en la etiqueta aunque algunos, por las características de la variedad con que se elaboran, pueden ser consumidos hasta 3 o 4 años después.

De cualquier forma a partir de los seis meses de vida comienzan a producirse cambios que merman la frescura inicial de los tintos jóvenes. El olor fresco es lo primero que se comienza a echar en falta; al año y medio las características de “frutos rojos” se reducen considerablemente acentuándose progresivamente la astringencia y apareciendo notas de “especias” o incluso “regaliz”.

Los tintos jóvenes acompañan fantásticamente cualquier plato contundente, guisos de verdura y carnes de todo tipo además de cualquier receta de bacalao. Son también muy consumidos con platos de pasta y maridan muy bien con los quesos semicurados.

Debemos hacer mención también al llamado “vino nuevo”. Se trata del primer vino entre los jóvenes, el que se consume prácticamente recién elaborado. Se elabora a partir de los mejores mostos de una zona y una uva determinada y está listo de inmediato para su consumo, cuando aún están intactos los rasgos de la uva. Es el famoso “beaujolais” de los franceses que mantiene cada temporada a los consumidores deseosos de probar el primer vino del año. Este vino se elabora forzando la fermentación, clarificación y estabilización, a base de centrifugados y tratamientos en frío. Su vida es muy corta y el muy sensible al calor, por esto hay que consumirlo entre el invierno y la primavera siguientes a su elaboración.