LAS BONDADES DEL VINO TINTO

Las bondades del vino tinto

En Europa, especialmente en Francia, se ha observado que mientras el consumo de grasas saturadas es tres veces más elevado que en Estados Unidos y además se fuma más, los casos de enfermedades del corazón son un tercio que los casos en Norteamérica. Una de las explicaciones que se ha dado a esta paradoja es el hábito europeo de tomar vino tinto con las comidas.

El consumo moderado de vino se enmarca dentro de la denominada “dieta mediterránea” y lejos de suponer un riesgo para la salud, ayuda a nuestro metabolismo a luchar contra peligrosas enfermedades.

Es importante ser conscientes que el vino es una bebida alcohólica por lo que hemos de ser precavidos en su consumo. En un adulto el consumo de una copa de vino diaria, entre 20 y 30 gramos al día, ejerce efectos beneficiosos a nivel cardiovascular aunque consumir vino en mayores dosis eleva el riesgo de sufrir cáncer o accidentes.

Los efectos positivos del vino tinto sobre nuestro organismo provienen principalmente de las propiedades de la uva con la que es elaborado. Diversos estudios han probado los efectos beneficiosos de los componentes químicos de la uva:

* Su alto contenido en antioxidantes previene de daños oxidativos de las moléculas de nuestro cuerpo, sobre todo en los lípidos de la sangre lo que aminora el desarrollo de enfermedades coronarias.

* Inhiben el crecimiento de células cancerígenas y tumores.

* Previenen la adhesión de bacterias infecciosas a las paredes del tracto urinario.

Los componentes químicos más beneficiosos se acumulan en la piel de la uva, el hollejo, por lo que sus bondades pasan en grandes proporciones al vino tinto ya que el caldo fermenta primeramente junto a las partes sólidas como el hollejo, las pepitas y los raspones.

Según numerosos estudios, el efecto más evidente que se ha demostrado en el consumo moderado de vino tinto es el poder antioxidante de sus componentes polifenólicos. Al vino tinto  eleva los niveles del colesterol “bueno” (lipoproteinas de alta densidad o HDL) y reduciendo proporcionalmente el colesterol “malo” (lipoproteinas de baja densidad o LDL); los flavonoides del vino tinto bajan los niveles de factores sanguíneos que inducen a la coagulación y contribuyen al bloqueo de los conductos sanguíneos. Los compuestos fenólicos del vino ensanchan las arterias y reducen la tendencia a pegarse unos a otros que tienen los glóbulos rojos. Algunos compuestos, como el resveratrol y sus parientes, inhiben una encima que se asocia con reacciones inflamatorias dañinas y el desarrollo de artritis y ciertos tipos de cáncer.